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 Nací en
Mercedes, provincia de Buenos Aires. La primera vez que subí a un escenario fue a los cinco años, en el Teatro Español de esa ciudad; y no fue precisamente cantando. En esos tiempos movía las tabas al compás de
las danzas folklóricas, dirigido por el maestro Pebete Balado. Luego formé una pareja de baile con mi hermana –y no me aburría-, bailábamos en todos los clubes y asociaciones de fomento de mi ciudad.
Me gustaba zapatear y la música folklórica era parte de mi vida; sería por eso que hacía ritmo en cuanta cosa se me presentara, esto me llevó a fabricar mi primer bombo y cuando lo tuve comencé
a cantar con ese pequeño apoyo... y desde ese momento no pude dejar de cantar. ¡Cómo me gustaba la guitarra de mi tío Honorio!, esa con clavijas de madera. Mientras esperaba
la propia, que llegaría recién cuando cumplí los diecisiete años y me recibí de técnico mecánico en el industrial, cantaba a capella con mi madre en la cocina de casa, valsecitos, rancheras y algún
que otro tanguito. La composición asomó en mi vida apoyada en los estudios de piano de mi hermana, quien transcribió a lenguaje musical las dos o tres canciones que escribí en toda mi vida; viendo los
resultados tomé la decisión de cantar, exclusivamente, las bellas composiciones de los otros autores. Cuando llegó mi esperada guitarra, partí con ella a estudiar ingeniería electrónica a la ciudad de La
Plata. A los tres años, los hechos demostraron que el estudio descendía en la misma proporción que aumentaba mi participación en coros, conjuntos vocales, tríos y encuentros musicales de todo tipo;
hasta que finalmente, de la mano de Jorge Cumbo, integré el originalmente llamado Quinteto Vocal Tiempo.
Rodolfo Larumbe rodolfo@quintetotiempo.com.ar |